#EscriboLibros El diamante de los Gold (Gratuitos DD para e Book free)


Un cuento que escribí en Marzo del año pasado y que sale ahora a la luz , es un cuento clásico de un reino en paz y que se suma en el caos, una muchacha que tendrá que devolverle la paz viviendo una gran aventura que cambiara el destino del reino.


"El diamante de los Gold"  El diamante de los Gold a sido robado y su reino esta perdido sin el. La nieta de la bruja ira a recuperarlo para salvar a su pueblo. 
(Agosto 2013)(Gratuito)(Cuento) (Todos los publicos)

El diamante de los Gold


 Seguían pensando que era por arte de magia, que todo iba bien gracias a ese pedrusco vigilado durante generaciones por la familia Gold. Pero, en realidad, no era así. En realidad, ese reino y,  por lo tanto, sus súbditos, eran intocables gracias a que esa piedra les proporcionaba el dinero suficiente para ello. El día en el que la majestuosa piedra fue sustraída del reino y la familia Gold  asesinada, aunque se cree que algunos huyeron, toda la región se tornó caos y desolación.


Todo parecía perdido, hasta que la bruja de la aldea le contó a su nieta que ella debía ir a por la piedra. Al parecer, la joven muchacha, incomprendida por los de su edad y algo marginada por ser nieta de la bruja, era una hija ilegítima de la reina y en sus venas corría sangre de la familia Gold. Así pues, la bruja le dio a su nieta una espada bastante oxidada y una bolsa con algunas provisiones, le dijo que debía ir a la montaña a encontrarse con el hombre más sabio, y que el sabría quién había llevado la desolación a su reino.


La muchacha se ciñó la espada, se colgó la bolsa al hombro y comenzó su andadura hacia la montaña, no muy lejos de allí. Tuvo que recorrer un largo bosque lleno de árboles sin hojas, que parecían monstruos mecidos por el aire que pretendían raptarla para que abandonara su camino. También pasó la noche en una cueva en la que pudo hacer un pequeño fuego que se extinguió enseguida, pero duró lo suficiente para que la oscuridad no la inundara antes de dormirse.
Comió algunos frutos de los árboles para no malgastar las provisiones que su abuela, o abuelastra, aunque ella no pensaba llamarla así, le había metido en la bolsa. Una mala idea, teniendo en cuenta que eran perecederos y que cuando se encontró justo a mitad de camino de la cabaña del viejo ya todo tenía moho y no había guardado ningún fruto para el camino.


Por fin, divisó a lo lejos una cabaña bastante moderna en medio de la montaña; de ladrillo, cosa que no se estilaba en el pueblo. Suponía que era por el frío, ya que la madera quizás no aísle tan bien, a veces, de la desolación de la montaña.
Por fin estaba justo delante de la puerta y era el momento de llamar, cuando se abrió sola. Parecía como en esas historias que le contaba su abuela pero, en realidad, todo fue culpa de la cerradura estropeada del viejo y del fuerte viento que por allí soplaba.


El viejo le dio la bienvenida y le invitó a una sopa caliente. En realidad era un té, pero la muchacha llamaba sopa a todo lo que tenia sabor, era caliente y caldoso. Le preguntó qué hacía allí. No era un lugar común donde encontrar a nadie, como mucho, gente extraviada.
La muchacha le contó todo lo que había pasado en el pueblo y que venía de casa de su abuela la bruja.
El viejo se puso a pensar. Suponía que por eso le llamaban el viejo sabio. Tenía por la casa infinidad de sillas, butacas y sofás para pensar, ya que, según el, solo podía pensar sentado en un lugar cómodo, generalmente el cuarto de baño. Le dijo a la muchacha que, puesto que era la bastarda de los Gold, solo podía haber una persona que quisiera robar la piedra para perjudicar a dicha familia y, sobre todo, a la madre, ya que fue la que la dio a luz y entregó a la bruja.


Su padrastro, naturalmente. El sabio estaba convencidísimo, contándoselo a gritos desde el retrete. Solo su padrastro podría haber tenido el rencor suficiente para robar la piedra.


Ahora solo le quedaba saber quién era y dónde podría encontrarlo.


Resulta que el viejo, gran conocido y aparentemente antiguo amante de la bruja, conocía perfectamente a la familia Gold. También era por todos sabido que la reina tenía una hija ilegítima a la que decían mandó matar. Se contaba que la niña nació de la unión del más loco del pueblo con la reina, el único loco que tuvo el pueblo hasta que fue desterrado por el rey tras saber de la traición de su esposa.
Lo que se sabía con certeza era que el loco no estaba en el reino ni en los alrededores. Tampoco en el bosque, pues ella lo había recorrido, y al menos no en uno de los lados de la montaña, ya que ella había llegado por uno de ellos. Así que el viejo se sentó en un butacón de la casa que parecía muy acolchado y puso pose de pensador.


Pasaron varios minutos en los que la muchacha pudo cotillear algún libro del viejo, con títulos extraños. Muchos parecían de plantas, otros eran de dibujos y había varios de un tal “Vinci”, nombre que nunca había oído ni le sonaba de nada. Por fin, el viejo sonrió ampliamente diciéndole que podía hacerle un mapa de varios lugares donde podría estar, descartando por donde ya había pasado, y teniendo en cuenta los rumores que se contaban del loco del pueblo. Sabia que era alérgico a varias cosas, así que era fácil descartar lugares notables. El loco era alérgico a la soledad, así que tendría que estar en un sitio lleno de gente. También era alérgico a la oscuridad, así que debía de ser un lugar bien iluminado. También se decía que necesitaba recoger todo tipo de artilugios extraños, eso solo dejaba dos lugares posibles.


El viejo comenzó a dibujar. Dibujaba muy bien, de hecho, la muchacha se extrañaba de que ese hombre no fuese pintor, aunque en realidad tampoco sabía cómo se ganaba la vida. Ella, por ejemplo, no le iba a pagar nada. Por otra parte, tampoco parecía necesitar mucho para vivir decentemente.


El mapa mostraba todo al detalle: el reino, la casa de la bruja, el bosque, la montaña , la casa del viejo, dos pueblos cercanos y el basurero de varios pueblos de alrededor. Le había marcado uno de los pueblos y el basurero. El viejo decía que no creía que el loco del pueblo se hubiera alejado mucho de su pueblo natal, aunque tampoco descartaba preguntar en el propio pueblo si tenía algún familiar vivo y sabía donde estaba.


La muchacha  estaba planeando su viaje mientras el viejo hablaba. Iría primero a su pueblo a recoger más provisiones y preguntar por allí, luego iría al siguiente pueblo y, por ultimo, visitaría el basurero.


Volvió a su pueblo por donde había venido, de hecho, podía ver sus propias huellas de  la ida. Durmió en la cueva donde había dormido, comió frutos y recogió algunos para su abuela. Llegó a su pueblo y su abuela la esperaba con una espada nueva y reluciente, que le cambió por la oxidada que se había llevado, y le preguntó si conocía al loco del pueblo y si conocía a algún familiar vivo, pero lamentablemente no se sabía mucho de él.
La muchacha se decepcionó un poco por no encontrar nada en su propio pueblo, pero también pensaba que, si no, sería demasiado fácil, y ésa era su aventura, la aventura que contaría a sus nietos.


Partió hacia el pueblo con un burro que, a pesar de no ser lo más rápido del mundo y pararse constantemente, era mucho menos cansado que ir a pie y solo tenía que pararse cada varias horas para dejarlo descansar un poco y comer algo ambos.


Llegó, según el mapa indicaba, al Pueblo Inteligente. No es que tuviese mucha tecnología, sino que era donde vivían o pasaban una temporada los más ilustrados e inteligentes de todos los pueblos de alrededor. Había una inmensa biblioteca, muchos talleres y hasta museos.


No sabía muy bien por donde empezar a buscar, así que preguntó a una mujer que andaba por la calle cuál era el lugar más concurrido del pueblo. La mujer la mando al mercado, donde, sí, efectivamente, había gente, pero casi todo mujeres y mercaderes. No había muchos estudiantes ni tampoco muchos hombres y, desde luego, ella no distinguió allí a ningún loco.


¿Cómo distinguir a un loco?, os preguntareis. Es sencillo. Lleva bata blanca y hace cosas extrañas. En muchos hospitales habría muchos locos según esta definición.


La muchacha visitó también algunos talleres populares como  los de pintura, escultura, música, y el de los pensadores, donde había un cuadro muy grande con la cara del viejo de la montaña.
Pero nada, desistió y pensó que, a pesar de parecer una ciudad muy próspera, estaba llena de maleantes, pues había muchos mercaderes timadores y algún que otro ladronzuelo,. Lo vivió en sus propias carnes cuando, al entrar en el último taller, le robaron el burro y todo lo que llevaba en él.


Así que, andando, fue hasta el basurero, donde había que pasar un pequeño desierto, o así lo llamaban por lo arenoso del lugar. La muchacha se desanimaba cada vez más.


Su pueblo estaba en decadencia, su abuela contaba con ella y a ella solo le pasaban desgracias.


Por fin llegó al basurero y encontró a un hombre con bata blanca haciendo movimientos extraños con los brazos. Era un loco, al menos eso parecía.


Ella le asustó un poco, ya que el hombre no esperaba a nadie que no fuera un carruaje de residuos. La muchacha, apuntándole directamente con su espada, le dijo que si era el que había matado a los Gold. El hombre la miró y le contestó que sí, y que no tenía ningún problema en admitirlo,. Él necesitaba que el reino se viniera abajo para poder vender así  sus inventos revolucionarios hechos con residuos.


La muchacha, siempre mirándole fijamente y con la espada en alto, le dijo que ella era la bastarda de los Gold y necesitaba la piedra, no por los Gold, que al fin y al cabo nunca habían cuidado de ella, sino para que su abuela viviera en paz.
Al loco se le abrieron los ojos como platos. “Tú eres mi bastarda”, le dijo. Inmediatamente se dio cuenta de  que eso sonaba mejor en su cabeza que dicho.  Le preguntó dónde había estado todo ese tiempo y le dijo que bajara el arma.


Ella, a la que ya le temblaba su escuálido brazo, bajó la brillante y nueva espada, y desde la distancia le explicó que había vivido con la bruja toda su vida, y le preguntó por la familia Gold  y la piedra. Él llamó a gritos a alguien y se acercó una mujer muy guapa, que se presentó como Amanda Gold, la antigua reina del pueblo. Ella y el loco habían planeado el robo de la piedra para vivir una nueva vida lejos del reino, a pesar de la obsesión de él por vender sus artilugios.                    


La muchacha, que ya sabía dónde se encontraba la piedra por el brillo desmesurado de una montaña de residuos, les dijo que les perdonaría la vida, ya que  su madre se la perdonó a ella a pesar de ser una bastarda, pero que regresaría al reino junto a su abuela con la piedra.


Ellos la miraron por única y última vez  en su vida de forma paternal, y la dejaron marchar con la piedra. Tenían suficientes artilugios como para vivir de ellos y, si no, él fabricará más.


La niña regresó al reino y colocó la piedra donde le correspondía. Sabía que los Gold no estaban muertos, pero ninguno de ellos se atrevió a dar la cara por su reino. Así pues, la bastarda de los Gold fue nombrada la gobernante del pueblo, y por fin pudo vivir en armonía junto a su abuela.


FIN
Miriam SE (Agosto 2013)



<3ByeBye

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